El sobre y la postal: ¿dónde viaja su información cuando usa IA?

Una carta sellada con un cera para garantizar la seguridad de la información

Una postal y una carta en sobre sellado pueden llevar exactamente el mismo mensaje, la diferencia no está en el texto, está en quién puede leerlo durante el camino. Con la inteligencia artificial pasa lo mismo: la pregunta no es si la herramienta es segura, sino bajo qué contratos o acuerdos viaja la información que le entregamos.

Uno de los principales propósitos de esta columna es compartir conocimiento de manera fácil y sencilla, hasta el momento, este es el artículo más técnico de esta serie y aún así espero que no requiera saber nada de tecnología. Todo se resume a una sola idea o concepto: el encapsulamiento. Cuando la información que entregamos entra a un sistema de IA, puede hacerlo dentro de un perímetro definido por contrato, podemos establecer qué se guarda, por cuánto tiempo, para qué se usa, o puede hacerlo sin ese perímetro. La capacidad del modelo de lenguaje (ChatGPT, Claude, Gemini…) es la misma., lo que cambia con este contrato es el destino de sus datos.

La postal: la ventana de chat de consumo

Cuando alguien usa la versión gratuita de un asistente de IA, o incluso en algunos planes personales de pago, sus conversaciones entran a la infraestructura del proveedor bajo términos de consumo. En los principales proveedores del mercado, eso significa que por defecto la conversación puede almacenarse por años y usarse para entrenar versiones futuras del modelo, salvo que el usuario determine en la configuración de la cuenta que no desea compartir esta información y desactive la opción dispuesta para esto. La gran mayoría no lo hace, y muchos ni saben que existe esta posibilidad. Esto no es nuevo, nada es gratis, siempre pagamos con algo, nuestros datos, nuestra información y todo lo que entregamos es la compensación por tener disponible una infraestructura tan costosa de operar.

Conviene decirlo sin alarmismo, porque el alarmismo también es una falla de criterio: esto no significa que sus secretos aparecerán literalmente en la respuesta de otro usuario, la preocupación parte de algo más simple, se está entregando información bajo un acuerdo sobre el que no tenemos control y que es definido por un tercero que puede modificarlo a su antojo. En palabras simples, escribió una postal.

El sobre: el uso de la API y los planes empresariales

Existe otra puerta de entrada a la misma tecnología: la API, es el canal por el que las aplicaciones conversan entre si, y la IA es una aplicación. En este modo de utilización el contrato cambia por completo. En los términos y condiciones comerciales de los principales proveedores, los datos que viajan por API no se usan para entrenar modelos, se retienen por un período corto, típicamente treinta días, solo para monitoreo de seguridad y control de abuso de su utilización, luego de esta ventana de tiempo se eliminan. Incluso, muchas veces haciendo uso de la misma herramienta, para sectores exigentes, existe la posibilidad de determinar la retención cero: el dato se procesa y no se guarda ni un minuto.

En los chats de consumo, en los planes empresariales y de equipos grandes, es decir, las versiones corporativas del licenciamiento de estos asistentes, se ofrece ese mismo perímetro de seguridad con interfaz de chat: sin entrenamiento sobre sus datos, con administración central y acuerdos firmados. La diferencia con la cuenta gratuita no está en la calidad de las respuestas, que es esencialmente la misma, está en el contrato. En este caso la postal iba mejor cuidada.

Para resumir

Postal

Chat de consumo, cuenta personal: por defecto puede almacenarse años y entrenar modelos futuros. Marco definido por el proveedor, modificable por el proveedor.

Sobre cerrado

Plan empresarial: sin entrenamiento, administración central, acuerdo firmado. La misma conversación, otro marco jurídico.

Sobre sellado

API con términos comerciales: sin entrenamiento, retención de días y no de años — o retención cero para quien la requiera.

El encapsulamiento en la práctica

Los entornos de trabajo más avanzados llevan esta lógica un paso más allá, herramientas como Claude Code o Codex, asistentes que ya no solo conversan, sino que trabajan sobre los archivos de un proyecto, están construidas sobre el principio del perímetro: en un caso, el trabajo ocurre en la máquina del usuario y solo viajan solicitudes puntuales bajo términos comerciales; en el otro, ocurre en un entorno aislado creado para esa tarea y desmontado al terminar. El dato trabaja protegido en un entorno seguro, lo que sale, lo tenemos claro y sabemos en qué términos lo hace.

Esa es la respuesta madura a la pregunta que dejamos abierta hace unas semanas: ¿qué información puede entrar a un modelo? La respuesta es: depende de que tanta confianza tengas en tu mensajero, para continuar la analogía del sobre y la postal. El borrador del acuerdo de compra que sería una imprudencia pegar en un chat gratuito puede analizarse con tranquilidad dentro de un entorno empresarial con acuerdo de no retención. No cambió el contenido del documento, cambió la manera en la que se transmitió la información.

“La diferencia entre la postal y el sobre no es el mensaje: es quién puede leerlo en el camino. Con su información en la inteligencia artificial pasa exactamente igual.”

Tres preguntas que se deben hacer

Este criterio cabe en una tarjeta, y antes de aprobar cualquier herramienta de IA, tres preguntas deben quedar claras en la mesa:

  • ¿Mis datos se usan para entrenar modelos?
  • ¿Cuánto tiempo se retienen y dónde?
  • ¿Qué plan me garantiza esto por contrato y no por promesa?

Quien no pueda responderlas con precisión no debería estar procesando la información de su empresa.

Y hay una cuarta pregunta que debería estar haciéndose: ¿su equipo tiene acceso a la versión encapsulada que mantiene segura su información, o le estamos exigiendo criterio mientras le damos solo papel para la postal? Buena parte del uso riesgoso no nace de la imprudencia sino de la carencia: la gente usa la herramienta gratuita porque es la única que tiene, darle el sobre es la política de seguridad más efectiva que existe.

El último tramo del camino:

Posibilidades, herramientas, perímetro seguro. Nos falta conversar sobre la pieza que integra todo: una nueva generación de aplicaciones donde la IA ya no espera instrucciones, sino que ejecuta procesos completos mientras las personas dirigen. La semana que viene cerramos el trimestre con ella.